¿Quiénes somos los salesianos de Don Bosco?
La obra salesiana en el mundo busca prestar un servicio a los jóvenes pobres, abandonados y en peligro, según el camino recorrido a finales del Siglo XIX en el norte de Italia por San Juan Bosco, "Don Bosco" como es más popularmente conocido.
Don Bosco sintió el llamado a vivir esta vocación desde un servicio sacerdotal y paulatinamente fue experimentando diversas iniciativas a favor de estos jóvenes, golpeados duramente por el proceso de industrialización creciente de la época. Así, las obras emprendidas iban desde la asistencia directa proporcionándoles comida, casa, ropa hasta la promoción integral, organizando escuelas y centros de atención, prevención y recreación, naciendo así "la obra de Don Bosco".
Herederos de esta rica historia, creemos que la misma no constituye una pieza de museo, sino criterios de acción que animan a quienes quieren prestar un servicio educativo - pastoral concreto y específico que incida positivamente en la promoción integral de los jóvenes más necesitados.
Esta tarea se realiza atendiendo diversos aspectos que conforman las dimensiones del Proyecto Educativo Pastoral salesiano: educación y cultura; evangelización y catequesis;
asociacionismo, proyecto vocacional.
A esta misión están convocados religiosos y laicos, asociados en diversos grupos, congregaciones e instituciones, conformando lo que se denomina la Familia Salesiana de Don Bosco.
Salesianos en la Argentina
Los Salesianos de Don Bosco (SDB) constituyen una comunidad de religiosos que quieren llevar adelante el proyecto apostólico de Don Bosco: ser "signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres".
Presentes en más de 130 países, estos religiosos cuidan distintos tipos de actividades:
- directamente educativas: oratorios y centros juveniles, escuelas de diversos grados, centros de formación profesional, internados y casas para jóvenes en dificultad, etc.
- directamente evangelizadoras: múltiples actividades que apuntan a la educación en la fe de los jóvenes, orientándose hacia una promoción en lo trascendente de la vida.
La Congregación Salesiana (tal es el nombre habitual dentro de la Iglesia) nace alrededor del año 1850, cuando Don Bosco quiere darle más estabilidad a su acción y le propone a varios de los mismos jóvenes que desde muy chicos habían estado con él, organizarse para poder atender mejor a los muchos jóvenes y niños que continuaban llegando a sus obras.
En 1875, la Iglesia aprueba las Constituciones escritas por Don Bosco, para que sean la guía de la naciente Congregación Salesiana. Ese mismo año, sale desde Italia para Argentina un grupo de salesianos para fundar la primera presencia fuera de Italia.
Desde su llegada, los salesianos en la Argentina procuraron ubicarse en las zonas de mayor conflictividad social, emprendiendo servicios de promoción integral para los niños y jóvenes de todo el país, de acuerdo a su idiosincrasia cultural y realidad geográfica.
Así surgieron escuelas agrotécnicas e industriales, de formación profesional y capacitación general, centros de misión en la Patagonia para atender diversas etnias, hospitales, escuelas, casas de niños en dificultad, actividades de prevención y propuestas para el tiempo libre, etc.
Este camino se realizó y se realiza intentando reunir a muchos que tienen la misma preocupación por los niños y jóvenes, y ofreciendo posibilidades reales para que los mismos destinatarios de los servicios se conviertan luego en agentes de promoción para los mismos jóvenes, desarrollando un modelo de autogestión.
Organizados en cinco regiones o Inspectorías, buscan atender de esta manera las características socioculturales propias de las distintas zonas de nuestro país.
En Argentina, cada región o Inspectoría constituye una asociación civil, con personería jurídica reconocida a nivel nacional, y recientemente inscriptos en el Registro Nacional de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), en el listado de las que se dedican a la atención de niños y jóvenes.
