Por su generosidad y entrega se ganaron el Cielo
Durante esta semana, la comunidad salesiana del Litoral y Nordeste argentinos ha sufrido la pérdida de dos queridos salesianos: el Padre Fermín Albrecht, quien falleció con 86 años el pasado lunes 24 y el Padre Juan Brambilla, fallecido el miércoles 26 los 79 años.
La familia salesiana sufre la pérdida de dos sacerdotes salesianos queridos aunque este dolor actual es rápidamente redimido por la esperanza del gozo eterno.
Con la certeza que ahora también Juan y Fermín están en el cielo para darnos una buena mano en la tarea de salvar las almas de nuestros jóvenes a través de la educación y en la evangelización, así como lo hicieron sin descanso y con alegría aquí en la tierra.
El Padre Fermín Albrecht falleció el 24 de noviembre del corriente a los 86 años de edad. Recordamos la labor realizada por el Padre Fermín Albrecht, un pastor que ha pasado muchos años de acompañar almas y llevarlas hacia el objetivo supremo de un día, más allá de la vida, alcanzar el Reino de los Cielos. Recibió sepultura en el cementerio local de la ciudad de Roca.
Fue salesiano, un enviado de la obra de Don Bosco, un pastor salido del mismo horno en que fue modelada la ternura de Ceferino Namuncurá, un representante del primer colegio de América que mandó a construir Don Bosco, enviando como punteros del proyecto a numerosas familias que se convirtieron en inmigrantes y formaron una colonia de quinteros que hoy es historia no sólo en la ciudad sino en todo el país.
Allegados al padre lo describieron como un luchador incansable, un predicador irrenunciable en favor de los niños desamparados. Un salesiano que ha hecho tanto por las criaturas pobres, pobres de medios económicos y muy carecientes de cariño, con una personalidad impactante por lo positiva.
El Padre Juan Brambilla falleció el 26 de noviembre en Concepción del Uruguay, donde era párroco de la Parroquia "Santa Teresita" de la obra salesiana. Recibió sepultura en el panteón de la Comunidad Salesiana en el Cementerio La Piedad de Rosario.
Hasta siempre Juan
Hace sólo unos momentos me he enterado de la Pascua del padre Juan.
La verdad que se hace difícil imaginarme el cuerpo de Juan inerte, sin vida. Me resulta mucho más fácil pensarlo y recordarlo yendo de un lado a otro, siempre ocupado y preocupado por otro algo más, siempre inquieto por seguir avanzando.
Continúan latentes las impresiones del día en que lo conocí, aquella mañana lluviosa de enero del 98. El diálogo ameno y cordial que tuvimos en la dirección del colegio Don Bosco de Santa Fe. La disponibilidad y sencillez, la apertura para recibirme y alentarme en mis búsquedas.
Están todavía frescas y resuenan en mi mente y en mi corazón las palabras que nos compartía el doctor Benzo, hace apenas dos meses, cuando llevamos a Juan para ser internado en Santa Fe. Esa noche nos decía el doctor: Juan siempre fue más allá de los límites, siempre tiene que superar los límites.
En este momento ha cruzado el último. A nosotros nos queda el dolor por su ausencia y los lindos recuerdos, pero Juan ya está gozando de la presencia amorosa y cariñosa del Padre, junto a Don Bosco y a muchos más.
Querido Padre Juan: muchas gracias por tantos gestos de paternidad, de cariño y de entrega generosa y desmedida. Gracias por todo.
Roberto Camusso
Casa Nuestra Señora de la Esperanza
San Justo (Bs. As.)
