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Subida de los prenovicios al Champaquí

El lunes 10 de marzo fuimos el grupo de prenovicios a realizar la experiencia de escalar el cerro Champaquí en Córdoba.

Comenzamos llegando a la base después de seis horas de caminata, continuamos el martes 11 escalando hasta la cima tras tres horas de camino para tener allí la eucaristía y un momento de meditación, para luego descender a la base desde la cual retornaríamos el miércoles 12 para después partir al noviciado en Alta Gracia. Finalmente, el jueves 13 visitamos a los posnovicios en Córdoba capital, para regresar a casa de formación Ceferino Namuncurá.

Participamos de la experiencia cuatro prenovicios y dos formadores, el Padre Jorge Tournour y Mario Cardozo sdb.

Hay muchas cosas que se podrían escribir de esta experiencia, pero queremos centrar la atención en aquellos aspectos que nos resultaron de trascendental importancia. Subir al Champaquí es una experiencia de Dios porque es un encuentro con la Creación que nos habla de Él, y con Dios que nos habla en la Creación; nos encontramos como parte de la misma, pequeños ante tal inmensidad, y así vamos descubriendo también la inmensidad del amor de Dios por nosotros al poner la Creación en nuestras manos. Nos encontramos con el amor inabarcable, inaprehensible de Dios hacia el Hombre; es encontrarse con la propia pequeñez ante la grandeza del Amor Divino.

Subir al Champaquí es una experiencia de fraternidad donde me hago hermano del que camina a mi lado, donde la victoria no es personal sino de todos, donde aprendo a esperar, a ayudar y a dejarme ayudar, a confiar, a soportar los cansancios propios y ajenos, a compartir la mochila, a guiar y a dejar que el otro guíe también; en fin, donde descubrimos cuánto necesitamos los unos de los otros para el camino y cuán difícil sería hacerlo sin el hermano a mi lado.

Finalmente, el Champaquí es la vida; es el camino que recorremos y que a veces se hace cuesta arriba, en que buscamos signos que nos muestren el camino correcto; es también descansar para retomar fuerzas y continuar caminando; es levantar la mirada para contemplar el camino recorrido y maravillarnos con sus regalos; es descubrir la meta que el camino nos invita; es descubrir caminos y animarse a recorrerlos; es el caminar con otros, a veces con distintas opciones, pero hacia la misma dirección; es descubrir que la meta está allí, en el mismo camino recorrido.

Prenovicios 2008 (William Argüello, Néstor Belsún, Leonel Cánepa, Santiago Vallejos)

 

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