La familia de Pancho nos escribió
Funes, 25 de agosto de 2007
Queridísima Familia Salesiana:
“Dejémonos guiar por DIOS que AMA LA VIDA.”
“Unidos en el dolor y en la esperanza”...
Estas fueron las primeras palabras de consuelo que recibimos del P. José López y con las cuales nos sentimos muy identificados y animados. No tenemos palabras frente al profundo dolor... ”SILENCIO!!!! ALGO IMPORTANTE VA A SUCEDER!!!!!”, últimas palabras de Pancho (Francisco Javier Ottolini) quien junto a Bernarda, Dominga, Palmira y Paula, cuatro mamás catequistas que lo acompañaban, ya han alcanzado la Meta, han celebrado la Pascua y gozan en la presencia eterna del Padre.
La muerte siempre nos encuentra distraídos, cuando menos la esperamos. No sabemos cuándo ni dónde; lo que sabemos es que al dolor de la pérdida del ser querido se suma el dolor de la distancia; pero a pesar de esto una vez más constatamos cómo el Espíritu Santo no nos deja, fluye con mucha fuerza, como un huracán y provoca una corriente de amor, de afecto, de esperanza, de fortaleza, que ningún lugar queda ya demasiado lejos. Esto es la comunión de los santos, sabernos unidos en el amor.
Como familia, nos unimos enseguida para celebrar junto a toda la Iglesia esta fiesta de la Vida, Osvaldo, llegó desde Ushuaia, Viviana, junto a su familia: Omar, Juan Pablo, Soledad, Luciano, Matías, Lucas y Mariano desde Casilda; papá Pio Pedro, junto con Cecilia y Camila, desde Resistencia; nos encontramos en Funes en la casa de José Luis, Mary, Juan Andrés, Jeremías, María Clara y María Paulina, para fortalecernos y animarnos a seguir siendo fieles al llamado de Dios y al testimonio de los que nos precedieron hacia la casa del Padre.
Agradecemos tantas expresiones en torno a la persona de Pancho y a la labor que él ha desarrollado, también por todas las manifestaciones de amor y cercanía para con nosotros. Sabemos de su entrega total, profunda, generosa y sencilla desde muy joven hacia toda esa comunidad angolana. Tenemos la certeza, que nos acompaña en el camino y que ya se encuentra junto al Padre, en el lugar que El le tenía reservado desde siempre y que Pancho supo alcanzar con fidelidad a su vocación vivida en plenitud. Nos queda el compromiso de imitar alguna de sus innumerables virtudes para que lo mantengamos presente en la Iglesia, seguros que contamos con su intercesión ante Dios.
Como siempre, una vez más, nos ponemos a los pies de la Auxiliadora para que con su calor de mamá nos abrigue en estos momentos de tanto frío. Gracias Comunidad Salesiana porque más que nunca nos hicieron sentir parte de esta gran familia.
Con todo nuestro afecto renovado.
Familia Ottolini
