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Trágico fallecimiento de Pancho Ottolini

El Hno. Pancho en Angola con su gente

El sábado 18 de agosto falleció el salesiano misionero Hno. Francisco Ottolini como consecuencia de un accidente automo-vilístico en una ruta de Angola cuando se conducía con un grupo de mamás a un centro misionero del interior de ese país, en Musende. En el accidente también murieron cuatro mamás misioneras.

De nuestro Hermano Francisco Ottolini, joven misionero en Angola, podemos decir que el fuego que el Espíritu del Señor encendió en su corazón cuando era aspirante en Funes, sólo podía apagarse en un ambiente misionero que le proporcionara la posibilidad de brindar toda su alegría, su entrega generosa y humilde, su amor sencillo y profundo a Jesús, en la persona de miles de niños: Angola le brindó el ambiente propicio donde saciar su sed de almas.

El Obispo salesiano del Chaco Paraguayo, Mons. Edmundo Valenzuela, acaba de enviarnos su testimonio sobre “Pancho”, con quien compartiera la vida en la casa de Lwena en los años difíciles de la guerra:

“Admiré siempre en él la disponibilidad para con Dios y para con la Misión. Aprendí de él la sencillez de la vida y el sentido de servicio a los últimos, Lo acompañé como hermano y como amigo en la soledad y el aislamiento en que vivimos en Lwena, procurando ser el paño de lágrimas para la gente desesperada y refugiada, en busca de pan y de paz, con espíritu de fe y de comunidad salesiana. Francisco sobresalió siempre por su entrega y disponibilidad a la Misión a toda prueba. Su obediencia intachable, al igual que su espíritu de humor y de alegría, en medio de tantas privaciones. Agradezco a Dios por tantos favores espirituales y humanos que me enriquecieron de parte de Francisco”.

En la visita reciente de tres inspectores argentinos a Angola, Pancho, ecónomo de la inmensa obra de Lixeira, se prodigó en mil detalles para atendernos. Se lo veía radiante, feliz de su vocación misionera, generoso y atento hasta lo indecible. Junto con el Hno. José Sobrero, de la Inspectoría de Córdoba, preparó el asado en el que nos encontramos todos los argentinos presentes en la Vicaría, a excepción del P. Antonio Michelino y del Hno. Máximo Herrera, ambos de la comunidad de Benguela.

Al querido papá de Francisco, don Pedro Ottolini, a sus hermanos, sobrinos y familia toda, nuestro afecto cercano y nuestra oración al Señor de la Vida para que les dé fortaleza, en estos momentos de prueba, y les conceda el gozo de poderse reencontrar un día con “Pancho” en la Casa del Padre.

P. Joaquín López

 

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