Teologado Salesiano
"Nuestra Señora de la Esperanza"

De pie: P. Guillermo Bálsamo (San Juan Evangelista),
Andrés del Campo (2º ACO), Sergio Baumgratz (2º ARO),
Señora de la Capilla, Gabriel “Chespi” Ledesma (2º ARO),
Roberto Camusso (1º ARO), Germán Llomplat (1º ACO),
Hugo Díaz (1º ABB), P. Fidel Yamanouchi (Director, ACO),
Fernando Contarino (3º ABA), P. Juan Francisco Tomás (ABA),
P. Oscar Póos (ARO), José “Fuyi” Lara Cántara (1º ARO),
Tomás Pierog (2º ABA)
En cuclillas: Héctor “Cuchi” Coñuel (3º ABB),
Facundo Arriola (3º ABA), Adrián Baraibar (1º ABB),
chico de La Boca, Sebastián Maldonado (1º ACO),
Mario Cardozo (3º ARO)
Ausentes c/aviso: P. Aldo Ranieri (ABB),
José García (3º ABA) y Damián Bianco (2º ABA)
¡Varios hermanos preguntan cómo va la cosa! ¡Muchos acompañan con la oración! ¡Algunos nos han visitado! Mil gracias en nombre de toda la comunidad.
El lunes 20 de febrero, con la presencia de los Padres Inspectores, hemos dado inicio a esta nueva experiencia del teologado único para la Argentina Salesiana. Somos veinte hermanos provenientes de las Inspectorías de Bahía Blanca, Córdoba, Rosario y Buenos Aires: cuatro sacerdotes y dieciséis estudiantes de 1º, 2º y 3º año de Teología. Nuestro Director es el P. Fidel Yamanouchi, de Córdoba.
Durante los primeros días, mientras algunos iban rindiendo sus exámenes, otros íbamos concluyendo los arreglos y limpieza de la casa y haciendo la mudanza de Devoto. Las primeras semanas fueron de intenso trabajo comunitario, lo que nos permitió ir conociéndonos e integrándonos. Coronamos este tiempo con unos días de descanso, planificación y oración en el Centro Recreativo “Don Bosco” de Batán, gracias a la generosa hospitalidad de los salesianos de Mar del Plata; una semana que permitió acrecentar el conocimiento mutuo y programar el año en un verdadero clima fraterno.
De regreso, el sábado 18 de marzo, se dio inicio a la actividad pastoral. Previamente habíamos visitado los diversos lugares para el apostolado de fin de semana y se fue conversando con los directores y comunidades que recibirían a los teólogos, lo que permitió discernir cada destino, intentando respetar el pedido de cada uno de los muchachos. Los centros de apostolado son: Parroquias San Juan Bautista y Sagrado Corazón, Capillas Sagrada Familia y San Cayetano, Oratorio Don Bosco, Batallones 44, 50 y 84 (todo esto en San Justo), Santa Catalina (Constitución) y San Juan Evangelista y San Pedro (La Boca). Los formadores acompañan cada una de estas experiencias: algunos con presencia estable en algún centro, otros recorriendo los diversos centros durante el fin de semana.
El lunes 20 de marzo comenzaron las clases en el ISET y todos participaron de la Eucaristía de inicio que presidió el P. Inspector una semana después. Respecto a los estudios, se los nota responsables y con muy buena disposición. Todos están con sus materias al día, a excepción de dos hermanos que por razones de traslado y cambio de planes de estudios deben rendir un par de exámenes.
En la planificación anual, mensual y semanal se han tenido en cuenta los tiempos para la oración, los retiros, el estudio, el apostolado, los paseos y el descanso. La oración, centrada en la Eucaristía de cada día, va desde la Liturgia de las Horas y la Meditación diarias hasta la Lectio dominical; es continua la intercesión por los hermanos, las casas y las diversas situaciones de cada Inspectoría; todo con estilo de sencillez salesiana y juvenil.
Semanalmente se realiza la reunión por cursos cuyos objetivos responden a la etapa propia de cada grupo: integración Tirocinio–Teologado (1º año, acompaña P. Juan Francisco), Profesión Perpetua (2º año, acompaña P. Fidel) y Ministerios (3º año, acompaña P. Aldo); quincenalmente el encuentro comunitario para el espacio de “Salesianidad” (acompaña P. Oscar). Una vez al mes: un viernes para retiro de la comunidad y un domingo por la tarde para paseo comunitario.
En cuanto a lo económico, se intenta llevar un estilo de vida austera evitando gastos innecesarios, compartiendo y decidiendo balances y presupuestos personales y comunitarios, realizando juntos los trabajos de la casa, incluyendo la preparación de la cena y la limpieza de vajilla y comedor que, por el horario y la distancia con el Centro de Estudios, difícilmente se realiza antes de las 23 hs.
En general, y esto surge a menudo en conversaciones espontáneas, se está viviendo un auténtico y excelente clima de fraternidad salesiana, cálido y muy enriquecedor. La integración –que para muchos implicó grandes y dolorosas renuncias– es notable. También es muy bueno el clima creado entre los formadores. También se valora mucho la presencia enriquecedora de los hermanos mayores del Sagrado Corazón, con quienes compartimos el almuerzo y algunas actividades pastorales; son verdadero testimonio formativo de plenitud de vida salesiana y sacerdotal.
La comunidad está naciendo, la experiencia recién empieza a caminar, pero es muy esperanzadora para el futuro salesiano de la Argentina. Dificultades, como en cualquier familia: las comunes. Lo más rico: la vivencia comunitaria y la riqueza que cada uno desde lo que es y desde donde viene aporta en positivo para crear este ambiente tan fraterno, juvenil y salesiano que es posible cuando cada uno pone su granito de arena.
P. Juan Francisco (ABA)
