Majo estuvo en el Encuentro
Primero que nada, saludos a toda la familia salesiana, que día a día trabaja para que muchos jóvenes seamos atendidos de cuerpo y espíritu siguiendo el maravilloso carisma que nos dejó nuestro Padre Don Bosco.
Humildemente, quisiera compartir con todos los que deseen esta experiencia del Encuentro de Jóvenes 2008 que realizamos en Formosa los días 16 al 18 de agosto; y que será un nuevo alimento y aliento para mi corazón para continuar la construcción todos los días por el Reino.
Creo que necesitaba mucho un momento así. Todos los jóvenes y especialmente los que venimos trabajando hace bastante tiempo, que a veces no nos detenemos a ordenar nuestras ideas, nuestros sueños personales, nuestros límites, y todo lo que forma parte de nuestro ser animador...
Fueron días intensos, experiencias hermosas que renovaron mis ganas de seguir luchando, de seguir transformando este mundo que a veces parece tan injusto. Que a veces te hace sentir como si no tuvieras manos para cambiarlo.
Por eso es lindo que estas vivencias se compartan, y se “repartan”.
El propósito de nuestra convocatoria fue tratar el Proyecto de Vida.
Fue sumamente interesante el tema elegido, ya que en muchas ocasiones se cree que el proyecto de vida de una persona pasa solamente por la profesión, por la carrera universitaria que uno elige.
Es mucho más amplio y profundo que eso. Implica lograr un equilibrio con la proyección de todos nuestros aspectos, de todas las actividades, personas, sueños, servicios que tenemos en la vida.
Quizás porque soy salesiana; pero no fue sólo el tema interesante, sino el ambiente de familia, la manera en que estamos acostumbrados a vivir los salesianos: alegres, cantando, saltando, pensando siempre en el bien de los pibes.
Mucho también tuvieron que ver los consagrados; que en ningún momento dejan de dar testimonio claro y firme de su opción por los jóvenes.
Justamente el día 16, hizo su profesión perpetua Sergio Baumgratz, que en su tirocinio estuvo brindando excelente servicio en Fontana, lugar donde vivo.
Realmente, y es algo que siempre digo, Dios no pudo ponerme en mejor lugar en esta vida. Ser salesiana es el regalo más maravilloso (obviamente, a la par de ser cristiana) que pudo haberme brindado.
En estos días de congregarnos y compartir distintas realidades pero con un mismo sueño; todos los jóvenes, pude aclarar algunas incertidumbres, fijar metas, evaluar acciones, agradecer por la vida, reflexionar, pensar un poco en mí. Poner un alto.
Y por supuesto me llevé muchos interrogantes, que a veces le ruego a Dios que me mande una señal para entenderlos, pero rápidamente comprendo que Dios nos quiere y nos hizo libres.
Él nos pensó desde el vientre materno, pero nosotros vamos forjando nuestro proyecto.
Para esto también es necesario formarnos, para entender la idea de felicidad que Dios quiere para cada uno. Para desentrañar cada uno de sus signos, señales, que se encuentran en los oratorios, en las familias, en los amigos, en cada situación de nuestras existencias.
Personalmente, aprendí mucho en este encuentro.
Comparto algunas ideas, que quedaron marcadas.
“Definir, concretar y compromiso”
Cada etapa de nuestra vida exige compromiso para su consecución. Requiere una madurez humana para aprender de los dolores y no caer nuevamente, o si caemos, que el golpe no nos deje postrados en el piso. Demanda conocernos, explorar nuestro ser cuántas veces será necesario para poder brindar lo mejor. Si es necesario, desarmar mil veces la vasija para que Dios nos vaya moldeando.
Es bastante complicado hablar de esto, más aún cuando uno es joven y tiene un mundo de ideas, revoluciones y emociones dentro.
A veces es difícil ponerse en manos de Dios y confiar ciegamente; porque somos seres humanos. Pero eso hay que pedir cada día, que aumente nuestra fe y nos de fuerzas para entender sus designios.
Nuestro proyecto de vida, son pequeños proyectos, que si también hay algo que me quedó clarísimo, es que necesitan ser cerradas las etapas de la vida.
No podemos estar eternamente en las mismas situaciones.
Otra cosita, los tiempos de Dios, no son los nuestros. ¡Clarísimo!
Esto cada uno lo puede vivir en el día a día; queremos por ahí algo con tantas fuerzas, lo queremos ya!
Y Nuestro Padre nos enseña a ser pacientes, y a ir sacando de cada momento su fruto y enseñanza.
A modo de ir concluyendo, esperando haber sido clara con mis ideas, agradezco de corazón a todos los que hicieron posible tan hermoso, maravilloso encuentro juvenil.
¡Gracias a la casa de Formosa, que nos recibió con las manos, puertas abiertas!
¡A los servidores que se portaron excelentes!
¡A cada uno de los jóvenes animadores, por compartir experiencias de distintos lugares!
¡Gracias a cada una de nuestras familias, que implícita o explícitamente, nos confirman su incondicional apoyo!¡ Gracias de corazón, porque sin sus permisos, sin su sustento económico, y sobre todo sin su educación y amor no seríamos nada de lo que hoy podemos ser, y brindar a los pibes!
¡Gracias a los pibes, que de ellos son las almas que tenemos que salvar; y que son nuestro camino para llegar a la santidad, sin ellos no tenemos misión!
¡No tenemos razón de existir como salesianos!
¡Gracias, porque con sus vidas, nos transforman, nos hacen mejores personas!
Le pido a Dios que los guíe a pesar de tanta oscuridad en este mundo.
¡A los consagrados, que sin su apoyo y formación, estaríamos un poco a la deriva!
¡Gracias a María Auxiliadora, que nos sigue cubriendo con su santo manto protector! ¡Que nos guía y acompaña! ¡Gracias Don Bosco, por legarnos un don tan maravilloso, el ser animadores salesianos y trabajar por los jóvenes, especialmente por los más abandonados y excluidos!
¡Gracias DIOS!
¡No tengo palabras para agradecerte, no sólo ser salesiana, sino todo el amor que tengo en el corazón, todo lo que hay en mi ser, es tuyo!
¡Jamás quiero separarme de tu lado, soy feliz!
¡Te necesito! ¡Sólo vos me conocés, por eso te ofrezco toda mi vida!
¡¡Contá conmigo siempre!!
¡Te amo!
¡Todo por amor Dios Mío!
¡Espero sea grato este sencillo compartir!
¡Saludos y un abrazo fraterno en Don Bosco!
