Los seis meses de Aldana
Claudia Aldana Arévalo es misionera argentina en Angola. Formoseña, profesora de historia, se fue a concretar su vocación misional a principios de este año, siguiendo el camino de otros tantos misioneros como Canario y Marcela o los Beas.
Mis seis meses
Como pasa el tiempo no? es increíble que ya este terminando julio, y considero q es una buena oportunidad hacer un "stop" en la mitad del camino para ver como es que esta resultando todo.
Puedo empezar por calificar esta experiencia como maravillosa y sorprendente. Maravillosa porque uno se siente bien compartiendo lo que es con la gente y al mismo tiempo, voy descubriendome feliz entre ellos, que con pequeños gestos (sonreir, saludar) van regalandote pedacitos de su vida, que son tan valiosos. Y e sorprendente porque acá Dios te va mostrando caminos impensados para encontrarlo, y al mismo tiempo me voy dando cuenta que Él mismo ya preparó todo esto...
Les cuento: los dos primeros meses fique en la ciudad de Dondo, una comunidad maravillosa, allí vivía con la familia Pais, ellos son increíbles y de muy buen corazón, hicieron lo posible para que yo pueda sentirme parte de su familia, y como siempre les digo ellos fueron mi primera familia angolana. Allí empecé a dar clases en la escuela de Cassualala, ayude en la secretaria con la base de datos de los alumnos; y despues de un tiempo me llego la noticia de que me iban a cambiar, y eso fue algo increíble, porque cuendo el P. Inspector me pregunto que me parecía la idea yo dije : "donde sea útil, ahí voy".
Así fue como llegue a Calulo, vine con Cecilia, ella es de Argentina y especialista en musicoterapia, la verdad que he tenido la suerte de compartir con ella esta experiencia, nos llevamos muy bien y nuestra convivencia es óptima, es mas, su experiencia de vida me va ayudando a ir madurando un poco y a ver la vida desde otra óptica. En la comunidad salesiana Cecilia y yo vivimos con el P. Agnaldo (Brasil) que el el director, una persona soñada, maravillosa, sensible y con mucha paciencia; el P. José Maria (Bolivia) es el mas grande de la casa: el P. José (Argentina) el es el encargado de la pastoral de las aldeas; Edilson (Angola) el tirosinante de la casa; Miguel (Angola) que esta haciendo la experiencia de la vida religiosa; y Alberto, Gildo, Carlitos, Elías y Joaquim que son vocacionados. En frente de la mision viven las Hijas de Maria Auxiliadora, que también son muy buenas, la directora el la Irmã Fatima (Brasil), viven con ella la irmã Inés (Italia), irmã Estela (Corea), irmãs Filo y Ção (Angola); como cocinan riquísimo siempre nos convidan a cenar! Y ahora por este mes tenemos visitas, con nosotras estan viviendo dos españolas: Laura y Marta que vinieron a hacer la experiencia y estan ayudando en la escuela; y con las irmãs viven tres austriacas que también vinieron para hacer la primera experiencia de voluntarias. Nuestra familia es vastante grande pero muy linda!
Hace ya casi 4 meses que vivo en la misión católica de Libolo, doy clases de historia desde 6º año hasta 12º año y por estos días tengo el desafío de dar clases de educación física en 6º año y 8º año, pero estoy segura que Dios proveerá. En la escuela también estamos ayudando en la secretaria con los datos de los alumnos, acompañamiento pedagógico a los profesores y alumnos, propuestas educativas pastorales, proyectos deportivos, atender la biblioteca... Y a esto se le agregan las actividades de la misión: acomodar mercadería para repartir los sábados a los ancianos, arrumar cuartos para las visitas, preparar la logisticas de las peregrinaciones, dar una mano en los oratorios, ir a algunas aldeas ...
Mas allá de las miles de actividades, la vida acá en Calulo es linda y tranquila. El paisaje, el clima y la gente son soñados. El paisaje y el clima son muy parecidos a Córdoba: montañas, calido al medio día y fresco de noche, solo que tiene tierra colorada como Misiones. Y la gente es muy solidaria y fácil de hacer amistad, los mismos angolanos te abren las puertas de su casa y su corazón para compartir lo que somos; también nos hemos encontrado con un grupo de cubanos y españoles, que ya son parte de nuestra familia, son sensibles, sencillos y de muy buen corazón, su lazo de amistad es tan verdadero que siempre estan atentos para compartir la vida.
En este lugar se evidencia el encuentro con Dios en lo cotidiano, porque la gente acá reza con el trabajo, con el estudio, con el cuidar a sus hijos... Esta "experiencia religiosa" es verdadera porque te ayuda a ir descubriendo cosas o acciones sencillas que en realidad son valiosas porque "al final de todo está Dios" (como dice aquella canción).
La vida acá es simple y sencilla: salimos a caminar, compartimos a las tardecitas la merienda, vamos a la cancha a ver jugara a Recreativo do Libolo, salimos de paseo a Cabuta o Xixilia, vamos a bailar... la vida acá es igual a la de alla en el sentido de las posibilidades de hacer cosas, pero SI la experiencia de Dios es mas fuerte y al mismo tiempo sencilla. Porque las realidades que uno ve son increíbles: las mujeres que trabajan todo el día en las labras acarreando agua y a la noche viene a estudiara con su hijo amarrado a la espalda; uno se sensibiliza también con la alegría y emoción de los niños al jugar con una pelota porque nunca la vieron ni la tuvieron; uno se emociona con la atención que te prestan y el deseo de superación que tiene los adolescentes cuando hablamos de los sueños y del futuro; el corazón se te anuda cuando escuchas hablar a los jovenes de sus proyectos de vida, o cuando escuchas "minha filha" de una mujer velha con signos de sufrimiento en su cuerpo ! Estos son regalos que Dios me va haciendo a cada instante, y por eso le estoy muy agradecida, por su inmensa bondad para conmigo.
Me siento muy feliz de estar haciendo esta experiencia, de poder compartir lo que soy con esta gente, y al mismo tiempo siento que esta vivencia es tanto mía como de ustedes, porque fueron quienes hicieron posible que sea Yo la que Hoy esté aquí; por eso aprovecho para agradecerles su gran gesto de colaboración con la Mision Angola 2009.
Me despido dejandole un gran abrazo en nuestra Madre la Auxiliadora, y confiandole a ella todos los nuevos proyectos inspectoriales.
Con mucho cariño.
Claudia Aldana Arévalo
