Sitio web de los Salesianos de Don Bosco en el Litoral y Nordeste de Argentina

Ya vamos terminando

Dondo, 20 de diciembre de 2007.-

Queridos amigos:

Primero queremos agradecerles todos los mensajes que hemos recibido durante estos casi once meses. Gracias por su aliento, su oración, su ayuda constante que nos da fuerza para seguir con alegría inmensa estos últimos días en Angola, que nos renueva la fuerza para vencer nuestras limitaciones y pecados, para poder servir desde nuestra pobreza a este pueblo angoleño.

Este Adviento es especial. Vivir la preparación a la Navidad entregados totalmente a la misión lo hace diferente. No escuchamos ni vemos ni un anuncio comercial, aquí no se vende la Navidad, simplemente los cristianos tratan de tomar conciencia de lo que significa en su vida; ese simple hecho nos recuerda que la Navidad es cambio, es esperanza, es alegría porque DIOS se hace hombre para anunciar el Reino, para realizar la alianza definitiva con la Humanidad. También hay muchos que viven la Navidad sólo como una fiesta que sirve para beber y comer, pero los cristianos tratan de evangelizar anunciando qué y por quién se celebra Navidad.

El primer domingo de Adviento hicimos un día completo de misión con el grupo de jóvenes voluntarios en una aldea en la vera del río. Su nombre es Massangano. Llegamos con el barco, subimos la barranca, caminamos hasta el templo y me tocó celebrar. Como llevamos la eucaristía, la mamá que es ministra la repartió y al terminar bajamos a la aldea a invitar a la gente para la tarde. Visitamos a los enfermos y rezamos en algunas casas. Fue muy lindo encontrar en algunos lugares de la aldea a vecinos y familiares aprovechando el domingo para ayudar a construir las chozas de los más necesitados que se habían deteriorado por la lluvia.

Para la tarde los jóvenes prepararon un teatro con el tema “cómo vivir la Navidad” y a continuación trabajamos en grupo. Fue muy bueno compartir con esta gente tan sencilla y tan sedienta de Dios, porque si hay algo a lo que todavía no nos acostumbramos es  a ver tantas ganas de encontrarse con Dios en los más desprotegidos y olvidados. Para cerrar el día dimos un testimonio como familia. La verdad que nos emocionamos, porque Massangano fue la primera aldea que visitamos en Angola y la primera en despedirnos, ya que no volveremos.

Ahora estamos con todo tratando de terminar el trabajo de secretaría de la Escuela de Cassoalala. Ya terminamos de matricular los alumnos para el año que viene. Estamos organizando los grados y dándole un numero a cada proceso por primera vez desde que está la escuela, lo que lleva mucho tiempo de estar sentados, escribiendo, numerando, buscando documentos, etc. (las secretarias de las escuelas merecen un gran salario). Eso nos quitó un poco de tiempo para la pastoral en las aldeas, lo que nos causa un poco de tristeza. En medio de todo esto, también estamos ayudando a vender en las pequeñas plazas de venta los productos que empiezan a venir de la huerta de la misión, como el repollo (estamos hechos unos vendedores ambulantes terribles, jajajajajajajajajaj). De esta manera entra un poco de dinero para la vida diaria y además se le da trabajo a la gente en agricultura, completando la inmensa labor del centro profesional.

Acá la Iglesia a través de sus obras es salida laboral para muchos jóvenes y no tan jóvenes, que no encuentran otro lugar para ocupar sus ganas de salir adelante. El centro les brinda primero formación especializada y después trabajo. Muchas empresas privadas que comienzan a llegar a Angola buscan obreros formados en los distintos centros de formación, por eso la necesidad urgente de maestros y profesores para poder elevar el nivel de enseñanza. Hay muchísimos más alumnos que maestros ya que hasta 1975 los angolanos no podían estudiar porque los portugueses no los dejaban y después de la liberación vinieron treinta años de guerra civil. Los maestros que hay son la mayoría alumnos de clases superiores, por ej. séptimo grado, enseñando a los de primero, segundo o tercer grado, y el analfabetismo es elevadísimo, especialmente en las mujeres. Las empresas extranjeras que están contratadas para la reconstrucción (chinas, brasileras, portuguesas, etc.) no encuentran suficiente gente formada para realizar los trabajos de mayor especialización, por lo que la tarea educativa es inmensa y un gran desafío. En las ciudades se siente la presión cultural occidental, especialmente en Luanda. Recemos para que África, en busca del desarrollo económico, no pierda sus valores tradicionales.

Los chicos están muy bien, con ganas de reencontrarse con su Argentina, pero a la vez disfrutando mucho de sus amigos acá en Angola. Nos preguntan si vamos a volver y es difícil responder que debemos esperar para decidir. Veremos qué nos va diciendo Dios en este tiempo, es un año de inmensos aprendizajes para ellos y para nosotros, tanto a nivel de vida diaria, de cultura, de formas de vida, de vida eclesial, de realidades, de fe. Estar en  medio de una Iglesia pobre y entregada enteramente a la misión es algo que no se puede describir o contar, sólo se puede vivir. A eso queremos invitarlos, a vivir esto, el desprendimiento, la entrega, el estar en manos de Dios, confiando en la providencia, es una sensación de libertad y alegría que no deja de estar con nosotros, el haber dejado todo para anunciar a Jesús nos hace inmensamente felices y los interrogantes que tenemos por delante serán descifrados uno a uno, con paciencia, fe. No es fácil, no es un mar de rosas con estrellitas y corazoncitos alrededor, no. Es una realidad dura, llena de momentos difíciles, llena da complicaciones, de no saber  para dónde salir, de sentirse muchas veces superados, de saber que lo que hacemos es mínimo,  pero en manos de Dios. Y ahí esta la gran diferencia, soltarnos de nuestras seguridades para entrar en la inseguridad de seguirlo, acompañados por inmensos hombres de fe que no bajan los brazos, que la pelean, que cada día es un “no se qué pero estoy y voy”, entonces la Navidad así tiene sentido, porque entre los pobres nació, con los pobres vivió y por todos murió y resucitó. Gracias Señor por llamarnos a vivir esta experiencia.

Los Beas desde Angola.

¡¡¡¡Feliz Navidad para todos!!!!
Los tenemos siempre en nuestras oraciones. No nos aflojen con las suyas, los necesitamos.

 

 

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