Noticias de los Beas
Dondo, 27 de mayo de 2007
A nuestra querida comunidad: después de varios días, podemos sentarnos a escribirles.
Este mes fue particularmente intenso; el trabajo en las aldeas, los jóvenes misioneros, etc., las distintas actividades se van sumando. Una de las primeras cosas que nos ocurrieron este mes fue en una aldea. Cuando terminamos la visita, el catequista encargado del lugar nos pidió que visitáramos a una familia que había perdido a un bebé de 6 meses, enfermo de malaria. Lo que no nos imaginábamos era que el bebé había muerto ese día, así que entramos a la choza de adobe en donde estaba e hicimos una oración. Nos impresionó la serenidad y la esperanza que mostraban todos en ese momento. Aquí la muerte es frecuente en todas las edades, pero ver a ese bebé como dormido y la fe de la familia nos impactó, nos dio una lección de vida.
En la segunda semana Daniela se enfermó de malaria, así que nos tuvimos que quedar quietos y de a poco preparar todos los encuentros que debíamos, para darles unas charlas durante cuatro días a los prenovicios: eran encuentros referidos al noviazgo, el matrimonio, la familia y la misión de la familia.
Gracias a Dios, Dani se curó de la malaria, así que comenzamos las charlas sin problemas la tercera semana; se hacián desde las 8,30 de la mañana hasta las 11,30. Cuando volvíamos a la tarde, íbamos viendo qué agregar o modificar en cada encuentro, de acuerdo a lo que iba saliendo. Realmente fueron jornadas intensas, alegres, compartidas y especialmente enriquecedoras, porque nuestro testimonio de familia se mezclaba con las vivencias de su camino a la consagración. Fuimos invitados por el padre formador porque él piensa que todos los seminaristas deben saber muy bien cómo son todos los llamados de Dios. Fue un gesto muy lindo, de confianza y apertura.
También en esta semana Clara y Santiago realizaron sus primeras pruebas bimestrales del sistema de educación a distancia, lo que fue un gran desafío para ellos y para nosotros como papás.
En la semana que hoy termina, volvimos a nuestro trabajo en la escuela. El 24 festejamos en la escuela el día de María Auxiliadora con juegos y una celebración. Por la tarde festejamos el cumple de Santi, al cual vinieron muchos chicos y la comunidad; realmente sentimos una alegría inmensa, porque él estaba feliz. Hicimos pizzas caseras, panchos, pororó y tortas; la torta del cumple la hizo una de las monjitas que trabaja con los salesianos; fue una sensación extraña: estábamos contentos y, a la vez, con ganas de tener a toda nuestra familia y amigos aquí. Un agradecimiento emocionado a los compañeros, maestras y papás que le hicieron llegar la pelota; se puso inmensamente contento, al igual que con cada mail que recibió.
Por último, ayer sábado 26 se realizó la primera caminata juvenil al santuario de Maria Auxiliadora en Dlatando, una ciudad que está a 70 km de Dondo. La misma fue de 42 km, porque comenzó en una localidad llamada Danja-ya-menha. Nosotros caminamos los últimos 2 km por las calles en subida, ya que el santuario está en medio de unos cerros. Asistimos a la misa de cierre y nos fuimos a dormir.
Hoy, luego de participar de una misa impresionante de Pentecostés (duró 2 horas 40 minutos), nos fuimos a pasear un poco con el Padre Marcelo, quien nos llevó a ver una parte de la selva que los portugueses, en su momento, la utilizaban de jardín botánico. Es un lugar hermoso, por supuesto en ruinas, con la selva que se comió todo lo que había de construcción. Sólo queda algo de los canales de riego y alguna que otra pared cubierta de enredaderas o árboles; los chicos pudieron jugar a Tarzán con lianas de verdad.
Almorzamos con la comunidad y volvimos a Dondo, a casa. Los viajes en Angola son demoledores por el estado de los caminos.
La semana que viene nos vamos de retiro a Calulo, a una escuelita en medio de la selva. Recen mucho para que profundicemos nuestro amor y compromiso como familia para con la misión y este pueblo de Angola. Realmente necesitamos mucho de su oración.
Gracias por todo. Rezamos siempre por ustedes. Un abrazo en Cristo. Que María los proteja.
Daniela, Martín, Clara, Santiago y Lucila.
PD: La malaria es la enfermedad que mayor cantidad de muertes produce en el mundo. Es totalmente curable con tratamiento. Los chicos y Daniela ya la tuvieron y se curaron. Se manifiesta de muchas maneras, especialmente con cansancio, tipo gripe, a veces fiebre o dolor de cabeza.
Mucha es la gente que muere, de todas las edades, la mayoría por no poseer los medios para llegar al puesto médico, por estar con las defensas bajas por la mala alimentación, y algunos por ignorar el peligro que corren, ellos y sus hijos.
De cualquier maneras, es un grito que clama al cielo: ¿hasta cuándo tanta muerte inocente por el egoísmo de algunos? ¿Hasta cuándo seguiremos de brazos cruzados ante el sufrimiento, por marginación de otros seres humanos? ¿Hasta cuándo los gobiernos gastarán en armas en cambio de educación, salud y trabajo? Cada muerte inútil o injusta nos dice algo. Dios confía en nosotros; espera nuestra respuesta; Él ya entregó a su hijo por Amor. ¿Hasta cuándo dudar que la vida debe ser entregada por amor?
NO nos dejen; recen y crean en el Dios de la vida. Los necesitamos. Que el Espíritu Santo nos siga animando, bendiciendo y convirtiendo.
Los Beas.
