Un día de misión por Angola
Querido amigo:

¿Cómo estás? ¿Cómo está tu familia? [...]. Por nuestra parte, nosotros estamos bien, gracias a Dios.
Nuestros horarios son: 6:30 misa, 7:20 "mata bicho" (desayuno), 7:50 los buenos días y a las 8 hs comenzamos ya con nuestras tareas. Marcela está trabajando en estos momentos en Casoalala, una escuela a 25 km de aquí y donde hasta el año pasado era atendida por el Padre José López. Digo en estos momentos porque llegamos cuando finalizaban las clases; entonces en ese tiempo desde el final de clases hasta principio de este mes, estuvo trabajando con las hermanas del Santísimo Salvador. Son nuestras vecinas y están avocadas a la salud, por lo cual estamos muy bien atendidos. Además se vive en un clima de profunda familiaridad. Marcela estaba encargada de dar los resultados de la "gota espesa", análisis que se realiza por el paludismo. Se efectúan unos 300 análisis diarios, ya que aquí el paludismo es como un resfrío nuestro, no por la efectividad, si no por la frecuencia con que se da esta enfermedad. También hacía las recetas, es decir, que hacia trabajos de oficina. Luego, aquí en la Misión estaba con la secretaria. Es como el Pelusa de San Nicolás. Solo que nuestra parroquia cuenta con 50 comunidades, en su mayoría aldeas, en un radio de 80 km.
Marcela ahora esta trabajando a tiempo completo en Casoalala como directora pedagógica encargada del control de los más pequeños, y está trabajando con un proyecto denominado De las mininas”. Es avalado por los EEUU y consiste en cursos de cocina, pastelería, costura, y ahora se amplió para los varones en carpintería y albañilería. Por eso dejó los trabajos que estaba haciendo con las Hermanas y continúa con Casoalala y la secretaría de la Parroquia, que a la vez la encargada es la tía Lala. Aquí nos llaman de tía, primo, amigo, hermano y los más chiquitos a mí "padre" y a Marcela "madre".
Yo estoy trabajando en el Centro de Formación Profesional. Cuando llegamos ya tenían 4 equipos de trabajo formados en la parte de carpintería metálica, y uno en la parte de Marcenaría (carpintería). En el segundo día que llegamos a Dondo comencé con las tareas. El Padre Víctor Sequeira, nuestro director, me estaba esperando para ponerme como director del Centro de Formación en la parte de producción, ya que en la parte escolar está el tirocinante Alberto, un angoleño de 29 años muy simpático y amistoso. Llegó en enero a tomar el cargo del hermano Mungole, un coadjutor ecónomo de la casa que fue transferido a Luanda. El Padre José López fue transferido a Calulo, una ciudad muy bonita a 120 km de aquí. Con los chicos estamos entregando muchas obras y recibiendo otras. Gracias a Dios la gente cada vez gusta más de los trabajos realizados en el centro Don Bosco. El lunes llegaron máquinas para limpiar maderas, sierras eléctricas, tornos, etc. Estas máquinas nos van a permitir realizar más trabajos en menos tiempo y disminuir los costos, ya que muchos trabajos eran realizados manualmente o llevados a carpinterías de afuera, lo cual encarece.
¿Como es un día en el centro?
Un día en el centro es encontrarme con caras sonrientes, con palabras de amistad, como ser “bom día familia”. Luego subo a mi oficina, hago la distribución de las tareas y apunto las obras (para hacer los pagos a fin de mes), bajo a controlar los trabajos y los "rapaces" me hacen bromas, y gustan mucho cuando yo les hago bromas a ellos. Contamos algunos cuentos o historias pasadas en el año 2004 cuando el centro estaba en los cimientos solamente. Hoy cuenta con dos edificios, uno donde estamos nosotros y el otro, dividido por un patio, donde se dictan los cursos de todo tipo, como ser decoración, pastelería, costura, albañilería, carpintería, informática, una biblioteca, Internet, etc. Es un sueño hecho realidad, otro sueño más de Don Bosco. También al lado del centro tenemos un quincho de material donde funciona la heladería. Es impresionante la cantidad de chicos y grandes que van a tomar helados, es una ternura.
Nuestra comunidad cuenta con el Padre Víctor, de Paraguay, director de la casa, el Padre José Maldonado, instructor de los prenovicios, Alberto, tirocinante y ecónomo de la casa, y los prenovicios, que este año son 6: Luciano, Adriano, Kutinho, Kosoma, Marcos y Victorino. Nosotros vivimos en la misma misión, en una casa detrás de el antiguo taller. Y pegado a nuestra casa las hermanas del Santísimo Salvador. El 5 de febrero llegaron desde Pérez (cerca de Rosario) la familia Beas, con sus tres hijitos, Clara de 10 años, Santiago de 7 y Lucila de 4. Es una familia muy buena con la cual estamos compartiendo la experiencia, Daniela trabajando en Casoalala con Marcela y Martín próximamente trabajará en el centro en la administración. Los fines de semana es el antídoto de energía, alegría, amor y fe. Vamos a misionar a las aldeas. Cientos de chicos, mamás, jóvenes, papás y abuelos nos esperan en la margen del rio para acompañarnos hasta la iglesia, en su mayoría de hojas de palmeras.
El domingo fuimos a Masangano, no una iglesia de hojas palmeras sino una iglesia con mucha historia. Frente a la iglesia hay un fuerte con cañones, fue lugar donde desembarcaron los portugueses. Lo que antiguamente se usaba para matar gente, hoy, a Dios gracias, se usa para dar vida atrás ves del Sacramento del Bautismo, y por qué no para algún parto. Salimos en lancha unas 18 personas con la familia Beas y jóvenes misioneros de nuestra parroquia. En cada aldea se quedaron 3 o 4 misioneros. Hicimos la Celebración de la Palabra, posteriormente catequesis para los más grandes mientras que otros hacían oratorio. A las 12, el almuerzo preparado por ellos. Nos dan todo lo que tienen con mucho amor, y para ellos es un honor que los misioneros estén en su tierra. Es el momento que uno recibe las caricias de Dios y se siente indigno de tanto amor.
¿Cómo es el angoleño?
El angoleño es una persona con una inmensa bondad, lleno de alegría, con una fe muy grande y con mucho optimismo. Sólo uno percibe que hubo guerra cuando va a Kambambe y ve los tanques.
Bueno, querido amigo, doy gracias a Dios por el inmenso regalo de estar nuevamente en Angola y por nuestra amistad.
Seguimos unidos por los correos y nuestras oraciones.
Dios te Bendiga y la Virgen Maria te cubra con su manto sagrado.
Hasta pronto.
Marcela y Canario
(texto original editado)
