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Testimonio Angola 2004

Los sueños se cumplen, solo hay que trabajar por ellos. Y sobre todo, hay que animarse a soñar.

Estar en Africa, en Angola, en Dondo, ha sido un sueño largamente acariciado, y ahora lo siento como un regalo, que a pesar de haberlo deseado tanto, aun no puedo explicar, porque a mi? porque a nosotros?que hicimos para merecerlo? seguramente nada, solo es producto del amor inconmesurable que nuestro Padre nos tiene, tal y como somos, nada mas. Es un misterio.

El principal objetivo de este viaje, era hacer una experiencia de trabajo, queria dar mi tiempo y mis conocimientos tecnicos, conocer otra cultura, otro continente, y nunca pense en todas las sorpresas que habian preparadas para mi.

La primera, fue encontrarme con el grupo de voluntarios de San Nicolas, Corrientes y Formosa,
algunos de lo cuales conocia virtualmente, y a otros solo de nombre. Un grupo de personas maravillosas, que me hicieron un espacio, respetaron mis tiempos, mis opiniones, mis contradicciones, y fueron llevandome con ellos por este camino de servicio y entrega, de manera totalmente incondicional.

La segunda, fue llegar a la Mision Saleciana en Dondo, a 177 Km de Luanda, como un oasis, luego de pasar por la confusion de la capital. Un lugar muy calido, desde todo punto de vista, donde fuimos recibidos con mucho entusiasmo, eramos el primer grupo de misioneros argentinos, todo un acontecimiento. Motivo de sorpresa fue la estructura de la Mision, con un equipamiento completo para cumplir con sus funciones, y toda la tarea que esta llevando adelante, ademas del aspecto evangelizador, los esfuerzos indescriptibles en los pilares basicos que hacen al crecimiento de todos los pueblos: educacion, salud y trabajo. Esfuerzos que se materializan en la construccion de escuelas, capacitacion de docentes, mantenimiento de escuelas que ya estan construidas y funcionando, centros de alfabetizacion; en la construccion y eminente puesta en funcionamiento de un centro de salud, un lugar digno que compensara las multiples falencias que sufre la gente en este aspecto, que hoy estan tratando de paliar dos hermanas enfermeras, en un lugar muy precario, pero poniendo dia a dia, toda la dedicacion y el amor ; en la construccion de un centro de capacitacion profesional, que hoy ocupa mano de obra, y mañana ofrecera formacion para diferentes oficios y la posibilidad de trabajar dignamente.

La vision, la energia, la capacidad de trabajo, la ternura del director de la Mision, sus ideas tan claras y coherentes, "somos parte del plan infinito de Dios, del plan de salvacion, salvacion que se conseguira no solo a traves del agua, sino tambien a traves de la sangre...". Rito y trabajo, oracion y sudor, fe y obras. Esto es lo que todos los dias se vive en este lugar.

La tercera sorpresa, fue el contacto con la gente, calida, receptiva, generosa, alegre,
agradecida; el contacto con su cultura, costumbres, colores, olores, maneras de aproximarse, de reaccionar, de priorizar. La inmensa pobreza material en la que vive la mayoria de la gente, la falta de servicios basicos, y la ausencia e indiferencia de quienes debieran velar por su bienestar.

La mirada curiosa y la sonrisa abierta de los niños, su algarabia ante un caramelo, un chupetin, salir en una foto o jugar al helicoptero, a la pelota, a la cuerda con algun voluntario, son imagenes que quedaron grabadas en mi retina. El sacrificio de las mujeres, todavia postergadas, cargando a sus crios en la espalda, y llevando sobre sus cabezas hasta lo inimaginable: leña, garrafas, utensilios de labranza, recipientes con agua, ropa, comida, animales, en un insesante peregrinar y sin perder nunca el
equilibrio. La soledad de los que estan solos, ancianos abandonados, enfermos olvidados, gente que por distintas razones ha perdido todo, y sobreviven en refugios precarios y gracias a la caridad de las hermanas que les acercan la comida diaria, ojala conserven aunque sea un poquito de esperanza.

En fin, esta maravillosa experiencia resulto una pequeña experiencia de trabajo, y una gran experiencia de amor y de encuentro. Deseo que mucha gente pueda vivir esto, experimentar estas emociones, y aunque no pueda ver resultados inmediatos, por mucho o por poco tiempo, acompañar a este pueblo en su caminar, y aportar un granito de arena en su reconstruccion.

Gracias a Dios, y a todas las personas que se cruzaron en mi camino, y me ayudaron a cumplir este sueño.

Miryam Garcia
Cipolletti, Rio Negro, Argentina
Abril 2004

 

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