Jóvenes peregrinos a Itatí
El 23 y 24 de septiembre los jóvenes del NEA peregrinaron al Santuario de Nuestra Señora de Itatí, esta vez bajo una intensa lluvia y ráfagas de viento que hicieron más heroica la travesía de alrededor de 70 km que separan la capital Correntina de Itatí. Pero los jóvenes estaban felices de responder al llamado de Jesús y María. De esta manera, cumplieron con el lema de la XXVIII Peregrinación Anual Juvenil del NEA a Itatí: “Feliz el joven discípulo que se juega por la vida como María”.
Es emocionante ver miles de jóvenes que aún bajo las inclemencias del tiempo siguieron caminando con la fe en alto. Así el MJS de todo el Litoral se sumó al trabajo aunando fuerzas, como siempre en la Diócesis a través de sus respectivos decanatos. Muchos de nuestros jóvenes colaboraron como guias de ruta, sanidad y aguateros.
El manifiesto que los jovenes del NEA dieron a conocer en la ceremonia central en Itati reza así:
Nosotros los jóvenes de la Región NEA, reunidos en la Basílica de Nuestra Señora de Itatí con motivo de la XXVIII Peregrinación Juvenil, queremos manifestar nuestro compromiso con la vida y con la sociedad. Hoy nos trajo hasta aquí el lema “Feliz el joven discípulo que se juega la Vida como María”, que no es más que expresión de lo que nuestro corazón anhela vivir.
Hoy la sociedad nos pide ser discípulos, como nos dijo el Papa en Aparecida: -“Sepan ser protagonistas de una sociedad más justa y más fraterna, cumpliendo las obligaciones ante el Estado, respetando sus leyes, no dejándose llevar por el odio y por la violencia, siendo ejemplo de conducta cristiana en el ambiente profesional y social, distinguiéndose por la honestidad en las relaciones sociales y profesionales. Tengan en cuenta que la ambición desmedida de riqueza y de poder lleva a la corrupción personal y ajena; no existen motivos para hacer prevalecer las propias aspiraciones humanas, sean ellas económicas o políticas, con el fraude y el engaño”.
Tenemos la certeza de que nuestra fe en Dios da sentido a nuestra vida, nos da alegría y paz el saber que el Padre Dios nos ama. Frente a la desesperanza del mundo, especialmente de los jóvenes, damos testimonio de nuestra fe.
Sabemos que es difícil, que tenemos que luchar contra nosotros mismos y lo que nos rodea. Por eso venimos a ponernos frente a vos María, para que nos des la fuerza y el coraje necesarios para jugarnos por lo que hoy creemos.
El mundo necesita de nuestros valores cristianos por eso hoy los jóvenes nos comprometemos a:
- luchar por el bien común social,
- defender y promover el valor de la vida,
- construir una sociedad son violencia,
- ser solidarios,
- formar familias que irradien amor,
- ser fieles al llamado de Dios,
- transmitir nuestro espíritu joven,
- crecer en la fe y transmitirla,
- dar y recibir amor.
Que María “conduzca con su auxilio materno a los jóvenes y los acompañe a lo largo de la vida”.
