El hermano de Pancho Ottolini en Angola
El pasado 18 de agosto se cumplió un año de la Pascua Misionera de nuestro muy querido hermano Pancho.
Por esas sutiles, grandes y amorosas caricias de Dios Padre tuvimos la oportunidad de visitar esta increíble tierra de misión que es Angola, junto con mi hermano Osvaldo, quien reside hace muchos años en Ushuaia, en busca de un Grande, a quien encontramos VIVO, OBRANTE Y MUY PRESENTE en cada una de las comunidades que visitamos. Fue una experiencia hermosísima el contacto con la gente, que se nos brindó por entero, que nos trató como familia, que nos amó, "estuve de paso y Uds. me alojaron, sediento y me dieron de beber, con hambre y me alimentaron". También visitar distintas obras como Mussende, Calulo, Ndalatando, Calusinga, Palanca, Lixeira, Dondo, nos dio una dimensión de la gran obra que hacen nuestros hermanos misioneros en esa tierra.
Es increíble ver cómo los brotes del Reino sembrados por tantos misioneros que dieron su vida (como Irmao Humberto Michelino “Luqui”, P. Marcos Aurelio, Irmao Francisco, mamás catequistas Dominga, Palmira, Rosa y Bernarda y tantos catequistas) van creciendo y cómo las comunidades se consolidan en torno a Jesús y a María. Es hermoso verlos celebrar su fe con danzas, cantos, paños multicolores, batuquis y un fuerte sentido de comunidad. Mucho tenemos que aprender de estas comunidades que no calculan el tiempo de las celebraciones; simplemente celebran al Dios de la Vida, que se entregó por todos, y que VIVO comparte su historia. Que no salen corriendo antes de que termine la misa, sino que al finalizar sigue la misa del encuentro con el hermano, con quien comparto y celebro la vida misma.
Personalmente tuve la dicha de poder tener una hermosa experiencia de misión, trabajando en Mussende para construir la casa de los voluntarios misioneros, junto con mi hermano y un grupo de voluntarios del centro profesional de la Lixeira; en Calulo, junto con el P. José López (Zelolo) ir a varias aldeas, donde aparte de evangelizar, realiza, gracias al voluntariado de muchos jóvenes, una ardua tarea de alfabetización aplicando el método Don Bosco, el cual en 90 días les enseña a leer y a escribir a muchas personas. ¡Toda una proeza! En Luanda, con el P. Roberto Musante, de apenas 73 años (creo) compartir su labor con lo meninos de la rúa, chicos y jóvenes que viven en la calle, drogados, alcoholizados, algunos muertos en vida, pero cuando llega él es una fiesta, un oasis en ese ambiente triste, se les ilumina el rostro, cantan, comparten oraciones, bailan y por un rato ¡¡¡VIVEN!!! ¡Qué osadía la de Roberto, encender una luz en medio de tanta oscuridad!
También encontrarnos con voluntarios/as de Italia acompañados por el P. Andrés, uruguayo él, estudiante en Roma, que optan en sus vacaciones dedicarse a misionar por 30 días en Angola, ¡Qué loco! También cuatro españolas en Calulo con igual dedicación.
Son muchas las cosas por contarles; esto simplemente pretende ser un Gracias a Dios, a la Congregación que nos facilitó los medios económicos para viajar, a nuestras familias y comunidades que nos acompañaron todo el tiempo con sus oraciones y su afecto, y a tantos que de una u otra manera lo hicieron posible. Aprovecho también en este mes de las Misiones para que recemos por todos los misioneros de nuestra congregación en el mundo entero, y en lo que esté a nuestro alcance colaborar con ellos. Animémonos a dejarlo todo y a echar las redes en el Nombre de Aquél que nos amó primero y nos garantiza estar con nosotros hasta el fin del mundo.
Un abrazo afectuoso en Cristo, María Auxiliadora y Don Bosco para cada uno. ¡ÁNIMO Y CORAJE! Como decía Panchito: ESTAMOS JUNTOS.
José Luis Ottolini
